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Los 4 pilares de Bear Grylls: Fracaso, miedo, fuego y fe

Bear Grylls subió al escenario de ONE: La Conferencia de Ideas de Alltech (ONE19) para explicar los cuatro pilares que lo han forjado para alcanzar el éxito que tiene hoy.

Por Cait Brown

Bear Grylls ha señalado que “la vida es una aventura que se vive mejor con valor”. Como ex militar de las Fuerzas Especiales Británicas, conocido aventurero televisivo, experto en supervivencia y autor consumado, Grylls está claramente siguiendo su propio consejo. Él subió al escenario de ONE: La Conferencia de Ideas de Alltech (ONE19) para explicar los cuatro pilares que lo han forjado para alcanzar el éxito que tiene hoy.

Aceptando el fracaso

Grylls se dio cuenta de que el fracaso es probablemente la fuerza más importante detrás de sus logros, contando que la primera vez que intentó convertirse en miembro del Servicio Aéreo Especial (SAS) de élite del Ejército Británico, falló y fue enviado de regreso a su unidad. En ese momento pensó que el no conseguirlo significaba que no era lo suficientemente rápido, ni inteligente o simplemente lo suficientemente bueno; pero igual, decidió intentarlo de nuevo. Grylls señaló que se sentía completamente fuera de lugar entre los enormes y musculosos soldados que también intentaban unirse al SAS, y empezó a preocuparse de haberse ofrecido voluntariamente para algo que estaba más allá de sus capacidades. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que en la selección para el SAS se requería tanto la capacidad física como la resistencia mental y que, a pesar de tener una estatura media, era poderoso en espíritu.

“Mis fracasos superan con creces mis éxitos”, comentó Grylls. “Las expediciones fallidas, los proyectos infructuosos y los momentos cercanos a la muerte todavía me persiguen algunas veces en las noches”.

Grylls continuó diciendo que fueron estos fracasos los que finalmente lo ayudaron a fortalecerse, tanto por dentro como por fuera. “No hay atajo para evitar el fracaso”, remarcó. “El fracaso es una puerta para el éxito”.

Enfrentando tus miedos

El segundo pilar que abordó Grylls fue el miedo, señalando que “la vida a veces da miedo y que todos enfrentamos luchas, incluso si son solo luchas de confianza y nervios”. Grylls agregó que es una verdad universal que la vida nos pondrá a prueba a todos, no importando quienes somos.

“La vida no siempre recompensa al brillante o al talentoso”, remarcó. “A la vida realmente no le importa los resultados de un examen, la buena apariencia o el apellido. La vida recompensa a los persistentes, a los decididos, a aquellos que pueden perseguir sus metas a pesar de sus temores”.

Cuando se trata de enfrentar los miedos, Grylls habla por experiencia. En 1996, a la edad de 21 años, su fama, y su vida como la conocía, se vio casi obstaculizada cuando una aventura de paracaidismo salió terriblemente mal. Luego de saltar de un avión con algunos amigos sobre Zimbabue, el paracaídas de Grylls se enredó y no se infló correctamente. Trató desesperadamente de resolver el problema tirando de las palancas de dirección, pero fue inútil. Estaba descendiendo tan rápido que, cuando se dio cuenta del terrible problema en el que se encontraba, estaba demasiado cerca del suelo para usar su paracaídas de reserva. Grylls terminó cayendo en tierra en una caída libre, aterrizando en su paquete de paracaídas de reserva y fracturándose la espalda en tres partes.

Aunque su médula espinal estaba casi cortada, permaneció intacta. Grylls estuvo el siguiente año como un inválido, sometido a rehabilitaciones agotadoras y aguantando pesadillas sobre caerse y estar fuera de control. Aun así, se mantuvo totalmente determinado y, apenas 18 meses después, logró un sueño de toda la vida al convertirse en el británico más joven en alcanzar la cima del Monte Everest.

“Quizás se pregunten si volví a saltar de nuevo”, dijo Grylls, “y la respuesta es: todo el tiempo”. Aunque admitió que teme saltar, Grylls también dijo que sabe que la respuesta al miedo es hacerle frente.

“La vida me ha demostrado repetidamente que, cuando encaramos nuestros temores, a menudo se desvanecen”, dijo. “Realmente me cuesta estar frente a salas llenas de extraños. Creo que esto se debe a que sé en realidad que no soy tan fuerte como la gente podría esperar, pero está bien, porque todos tenemos nuestras cosas. Los miedos son solo parte de la vida, parte de lo que nos hace reales y cercanos.

“En la vida, esas marcas que todos tenemos son realmente nuestras historias. Como las arrugas, cada una es una historia, una aventura”, continuó Grylls. “Los grandes momentos de nuestras vidas realmente dejan marcas y, para ser sincero, estoy completamente lleno de marcas”.

Encontrando el fuego

Al explicar cómo podemos seguir avanzando en medio de contrariedades, Grylls dijo que todo se reduce a aprender cómo acceder a nuestro fuego interno.

“Primero debes saber que nadie es realmente brillante o valiente todo el tiempo”, señaló recordando una cita alentadora de uno de sus oficiales de mando del ejército: “Cuando ni una parte de ti cree que puedes, tú eres el que puedes dar un vuelco a todo y dar un poco más”.

Según Grylls, el fuego interno es simplemente un disparador para “dar más cuando la mayoría de las personas quiere rendirse. “Si buscas, lo encuentras”, agregó. “El fuego siempre está ahí. A veces en la vida, el fuego se esconde un poco. De hecho, a veces es solo como un poco de brasas, pero siempre está ahí y puede cambiar todo”.

En el curso de su travesía por el Monte Everest, Grylls recordó que la montaña se cobró la vida de cuatro personas. Dos murieron congelados y los otros desaparecieron. Habían estado escalando por más de 55 días, con temperaturas de 40 grados bajo cero, con la cima de la montaña asomándose. Grylls estaba completamente agotado y sentía que cada paso hacia adelante iba seguido de un deslizamiento hacia atrás. Ya no estaba seguro de poder alcanzar la cumbre y ​​reconoció que había una voz en su cabeza que le decía: “No perteneces aquí. Ríndete”. Sin embargo, en vez de sucumbir lentamente ante esa voz, como estaba dispuesto a hacerlo, Grylls encontró su fuego interior y siguió adelante.

“Este fuego ha sido mi arma más valiosa, no el talento ni las habilidades”, afirmó. “Conozca el poder de la resistencia imparable e inquebrantable. Las tormentas de la vida, irónicamente, nos hacen fuertes. Al igual que con las pesadillas, a veces simplemente tienes que aguantarte ahí, tenazmente. El amanecer siempre vendrá. La luz siempre ganará”.

Manteniendo la fe

Mientras estaba en el Monte Everest, Grylls también descubrió que la voz de la duda en su cabeza era silenciada y ahogada por una más fuerte, una que es difícil de describir pero que decía: “Estoy contigo. Apóyate en mí. Puedes hacer esto”. Fue entonces cuando descubrió esa fe en uno mismo y en los demás que es la fuerza universal de la bondad.

“Todos nos enfrentamos a nuestras montañas”, dijo Grylls. “El Everest realmente es solo un estado mental”. “Alcanzar sus sueños”, siguió Grylls, “significará aceptar sus fracasos en el camino”.

“No soy un héroe y no soy ajeno a las dudas y al miedo paralizante, pero conozco las armas que mejor me sirven”, dijo. “Estas vienen de adentro y no de fuera”. Al finalizar, Grylls señaló que el elemento final es encontrar la verdadera riqueza, que se deriva de ser agradecido y ser amable.

“He escalado montañas con hombres que han perdido sus piernas en la guerra, pero aun así sonríen y están agradecidos. Dicen mira todo lo que tenemos y todo lo que hemos hecho”, dijo Grylls, quien agregó que debemos buscar la humildad y entender nuestro lugar en el universo.

“Nuestra verdadera riqueza siempre se encontrará en nuestras relaciones”, agregó Grylls. “Se trata de las cosas simples que nos mantienen avanzando en medio de las pesadillas que nos enfrentamos de vez en cuando”. Los comentarios finales de Grylls sirvieron como una simple nota de inspiración, “Recuerda: estás hecho de manera increíble. Ponte de pie y nunca te rindas”.

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