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Nutrigenómica: investigación que genera calidad

Garantizar una generación de animales con mayor resistencia a las enfermedades, mejor ganancia de peso y rentabilidad es el deseo de todo productor. Hoy, el gran desafío para el agronegocio es atender la creciente demanda mundial de alimentos, sin dejar de alcanzar la calidad exigida por los consumidores. De esta forma, la investigación gana cada vez más importancia, ya que proporciona herramientas para elevar la producción, la calidad y la rentabilidad. Una de esas herramientas se relaciona con la genética, y la nutrigenómica siendo parte esencial de los recientes avances en el sector.

La nutrigenómica es el estudio de la influencia de la nutrición en la expresión de los genes. Determinados nutrientes afectan determinados genes, resultando en mejoras en las funciones bioquímicas y fisiológicas, en la inmunidad y en el aumento del potencial genético. Con esta comprensión de las alteraciones en las expresiones génicas, el objetivo es estudiar la acción de los nutrientes sobre genes específicos para predecir respuestas a los estímulos provocados. A partir del análisis de los genomas se crean dietas específicas y balanceadas, resultando en un mejor desempeño productivo, menor costo de producción y mejor calidad del producto final.

El primer paso en el uso de la nutrigenómica es determinar cuál será la mejora que se quiere alcanzar. Con base en las informaciones presentes en el genoma, se identifica cuál es el gen responsable por la característica a ser mejorada y se prueba una determinada combinación de elementos. Después de la inclusión de éstos en la dieta, se retira una muestra del material genético para evaluar la expresión de estos genes, y se comparan con el patrón anterior.

Esta aplicación de la nutrigenómica en el agronegocio ha posibilitado diversos avances en la producción. En la ganadería de carne, la nutrición programada ayuda a los novillos a metabolizar de forma más eficiente los nutrientes suministrados en la dieta, en comparación con animales que reciben niveles excesivos de nutrientes y suplementos alimenticios. En la acuicultura también se evidencian avances en la producción: los investigadores están logrando, por medio de la nutrición, mejorar el sistema inmunológico de los peces, reduciendo así la susceptibilidad a la aparición de parásitos, de forma natural y sin impactos al medio ambiente. 

Esta realidad no sólo se está estudiando para su aplicación en el sector de la proteína animal. Las investigaciones de nutrigenómica han señalado que ciertos nutrientes a base de selenio pueden alterar vías bioquímicas asociadas a enfermedades degenerativas, como el Alzheimer. Además, pruebas de estos compuestos en otras especies animales demostraron un aumento significativo en la actividad de las mitocondrias, que son responsables de la producción de energía en las células, e indispensables para la vida. 

La expresión génica en el individuo puede también ser afectada por la nutrición de los padres, abuelos, etc. Un ejemplo de ello fue un estudio con cerdas preñadas cuando fueron suplementadas con soluciones a base de levaduras durante el último trimestre de gestación. Se observó que la progenie presentó alteraciones de expresión génica que sugieren el fortalecimiento del sistema inmunológico y mejoras en la captación de nutrientes.

Con todas estas aplicaciones, la nutrigenómica se muestra una herramienta extremadamente poderosa para la gestión de la alimentación mundial y va a impactar aún más en las estrategias del sector alimentario en las próximas décadas, generando beneficios para el sector de proteína animal y vegetal, para el consumidor y para el medio ambiente. Con la sociedad cada vez más consciente del concepto que "somos lo que comemos", la ciencia es la brújula para la nutrición.

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